Domingo, 6 de enero de 2002
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"El proyecto sobre Disney consta de cinco libros. Los dos últimos estudiarán, por un lado, los cortometrajes de animación y por otro las películas de animación real. También se podría escribir un volumen sobre los parques de atracciones y los programas de Disney en la televisión, pero son campos en los que no me apetece meterme"
Jorge Fonte: "La fórmula Disney son buenos secundarios y grandes canciones"
Ha tenido que ser un investigador de cine canario el que reivindicara desde el estudio sesudo y apasionado en ocasiones, el buen nombre de Walt Disney, el hombre que creó un mundo mágico y de colores que todavía hoy sigue conmoviendo el corazón de niños y adultos de todo el planeta.
Si Jorge Fonte (Santa Cruz de Tenerife, 1967) sorprendió el año pasado a público y crítica con el primer tomo de su ambicioso trabajo dedicado al que ya se conoce como el mago de Burbank, y volvió a repetir comentarios -algunos encendidos, otros más pausados- con una completa biografía del cineasta, el investigador tinerfeño vuelve ahora a estar de actualidad con la publicación de la que podría ser calificada como segunda entrega de su brioso examen a los largometrajes de Disney, sólo que en esta ocasión el especialista comenta los filmes que ha producido la casa tras la muerte de su creador. ¿El nombre del libro? Walt Disney. El universo animado de los largometrajes (1970-2001).

Texto: Eduardo García Rojas

- ¿Cómo reacciona la Disney tras el fallecimiento de su fundador?
"Al principio se produce un bajón de calidad muy grande, ya que la empresa quiere mantener la línea Disney pero sin Disney. Esto se observa claramente en las primeras películas que se producen y realizan tras su muerte, como son Los Aristogatos, Tarón y el caldero y Robin Hood, entre otras, filmes en los que trabajaba Walt Disney mientras aún vivía. Estos largometrajes, que ya eran proyectos, resultaron sonoros fracasos tras su estreno, pero es que no supieron captar el interés del público, que en esos momentos empezaba a demandar otro tipo de historias. Las cosas cambian, sin embargo para bien, con la llegada de Michael Eisner y Jeff Katzenberg, hombres que sí conectaron con los gustos de los espectadores de su tiempo. El cambio se aprecia, sobre todo, en el primer filme que producen para la compañía, La sirenita, que fue todo un bombazo. Más tarde llegarían títulos como El rey león, La bella y la bestia, Tarzán..."

- De todas formas, ¿se puede hablar de un estilo Disney?
"Sí, su fórmula mágica consiste en inspirar sus historias en un cuento de hadas, célebre o no, y dotar al relato de personajes secundarios en los que recaigan los principales gags. Todo ello sin olvidar, claro está, las canciones. Buenas canciones. Estos elementos los vemos en la era post Disney en películas como El rey león, La sirenita..."

- Usted ha escrito hasta ahora tres libros sobre el ‘mago de Burbank’. ¿El proyecto sobre Disney incluye más trabajos sobre el artista?
"El proyecto sobre Disney consta de cinco libros. Los dos últimos estudiarán, por un lado, los cortometrajes de animación y por otro las películas de animación real. También se podría escribir un volumen sobre los parques de atracciones y los programas de Disney en la televisión, pero son campos en los que no me apetece meterme".

- Cierto sector de la crítica cinematográfica de este país criticó duramente su biografía sobre Disney, aunque no pasó lo mismo con los tomos que ha dedicado a sus largometrajes. ¿Cómo valora esas opiniones?
"Mi pretensión con la biografía fue la de acercarme al personaje de una manera neutral. Disney fue un hombre con sus cosas buenas y malas, pero así es todo el mundo. Por otro lado, se ha escrito mucha basura sobre él, cuando en verdad Disney fue un hombre trabajador y con mucha ambición. Es verdad que denunció a algunos compañeros durante la nefasta caza de brujas, pero esa política la asumieron en aquellos años todos los estudios de Hollywood".

- ¿Qué proyectos, entre los que barajaba Disney y no salieron a luz, le ha llamado más la atención?
"El Quijote. En cuatro ocasiones intentaron desarrollar un guión, pero éste no llegó a buen puerto. De El Quijote quedan, de hecho, esbozos, un story board y el diseño de algunos personajes, pero no sirvió de nada, porque el filme no se realizó. La complejidad de la obra, que el personaje sea un anti héroe, así como que no se encontró una adaptación con el sello cien por cien Disney, sepultó las expectativas que todo el equipo tenía depositada en este proyecto".

- El cine de animación ha dado un significativo paso de gigante en los últimos años, ¿cómo se enfrenta la Disney a la nueva avalancha de dibujos que para nada son tan ingenuos y sensibles como los que hasta ahora han caracterizado a esta compañía?
"Hasta los 80 no había estudios que se atrevieran a producir largometrajes animados, en todo caso había francotiradores como Don Bluth, pero es verdad que las cosas han cambiado hoy día. Hay más competencia, pero esa competencia es buena porque obliga a los estudios, a todos los estudios, a superarse, y eso es bueno para los espectadores. Respecto a los contenidos, es que esa es una de las señas de identidad de la casa: su tono blanco, que para nada resulte ofensivo".

- Y como especialista en el tema, por qué apuesta, ¿por la animación tradicional o por la que están ofreciendo las nuevas tecnologías?
"La tecnología y el cine siempre han ido unidos, casi cogidas de la mano. Pasó con el sonoro, y el sistema acabó implantándose, y pasará con la animación tradicional, que se adaptará a las nuevas técnicas de la infografía. Cualquier avance técnico es muy positivo en el cine, y hay que verlo como lo que es, herramientas muy útiles para cualquier película".